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domingo, 25 de julio de 2010

Textito: No es pero es

No es pero es

Es complicado y es oscilante, es simultáneo, es el mundo pero es sólo una consecuencia del mundo, es la realidad pero sólo es lo que yo hago de la realidad. Es la vida, es el recorrido de la vida, es esto que recuerdo y digo, esto que invento, que se me sale de los dedos y no es nada, apenas un sonido constante, repiqueteo plástico, sonido que no trasciende la frontera de los pocos metros, que tan pronto suena calla, y cuando dudo se extingue, y a veces huye de mí, no es de palabras pero lo es, no lo comprendo mientras sucede sino después, cuando se convierte en luz y pequeñas ausencias de luz, mis letras, mis verbos y mis sustantivos, mi presencia en el u-topos del papel virtual, mi presencia en el no lugar. De cosas así casi no puede decirse nada, o puede decirse todo, puede que alguien inteligente incluso llegue a una que otra conclusión, luego quizá sea capaz de enunciarla, y quizá se tome el tiempo de hacerla luces negras y blancas, de hacerla dibujo de tinta, de hacerla voz y diálogo, signo, o símbolo, o metáfora, de hacerla algo más allá de la forma, y de así finalmente devolverla a la nada. La batalla contra la eternidad es irrevocablemente humana, la eternidad triunfará, la batalla es por honor, y sin embargo abundan casi furiosos los desafíos, después de todo hay poesía, hay una sensación que a veces nos invade y nos arrastra a crear para crearnos, para saciarnos, casi con vocación de fracaso arrojamos una botella al mar con un trozo de papel adentro y dos oraciones fundamentales: Yo soy, y el mundo es; a veces no puede evitarse, se susurra una palabra en medio de la oscuridad, y se anhela una respuesta, y se espera. Es complicado y es oscilante, no es pero es, ecce homo, he aquí la palabra en el no-papel. Y después, por supuesto: tú, que abriste la botella que yo arrojé, y estás ahí, frente a este rastro de mí, y casi estamos juntos, y en medio de tanto sin sentido, tal vez entiendes lo que quiero decir.


 

 

martes, 6 de abril de 2010

Textito: Nocturno a un bicharajo

Nocturno a un bicharajo.

 

En el mundo siempre están sucediendo cosas pero sólo algunas de ellas son significativas. Ello no deja de ser curioso. Hoy maté una cucaracha y  el crujido fue espectacular, no pude evitar pensar que si un gigante aplastara mi cráneo escucharía un ruidito parecido, y no sentí ninguna lástima por el bicharajo, ni con una metáfora tan vinculante, ni con una cualidad tan en común con ella: bajo cierta presión los dos colapsamos.

            El bicharajo, me dije, soy yo, y tal vez adopté un gesto meditativo por unos instantes. Más tarde salí de casa. Cuando volví, el cadáver de la cucaracha había desaparecido. Irracionalmente comencé a temer por mi cráneo. Sigo sin atreverme a dormir.            

sábado, 6 de febrero de 2010

Textito: Señal de humo

Señal de humo

 

Este texto es una señal de humo, un rastro de humanidad, pero me interesa involucrar el humo en la metáfora. Este texto es el humo de un cigarro, o mejor de un porro, en el aire de la noche, en una montaña, de un hombre solo. En la montaña hay una ruta, que lleva a una ciudad, lo que podría llamarse un oasis de humanidad, y en el oasis hay un rincón gris, oscuro, y húmedo, y tiene forma de departamento, y yo vivo ahí.

            Las líneas del humo dicen, pero no se lo dicen a nadie, que hoy comí carne de un cerdo que no maté, y harina de trigo que no segué, que no molí, cosas así, que no importan por sí mismas, que acaso importan por la idea devastadoramente cursi de los cerdos muertos, de la civilización, la hecatombe, la narración extraordinaria. Mejor el humo y no estas palabras, y que al humo se lo lleve la noche. Ahí va, ya se fue. Este texto también.